No hay problemas: no existen o hay soluciones.

Ésta semana ha sido un tanto complicada a nivel meteorológico en la zona en la que vivo con lo que tenia dos opciones: no hacer el entreno o adaptarlo. ¿Cual creéis que opción escogí?

 

Pues la segunda. ¿Y como lo hice? Debido al frío, la lluvia, la nieve, etc… se hacía complicado salir ni siquiera a la calle. Llegamos a temperaturas bastante bajas para lo que estamos habituados en la zona. Y eso, cuando se trata de salir a la calle, “no mola”. Si con el simple hecho de ir caminando ya tienes el riesgo de coger un resfriado o algo peor imaginaos cuando estás entrenando para un objetivo concreto (menos de 45′ en la Cursa de Bombers). Varios días o una semana de parón total. Vamos, que no me la juego. Pero quiero entrenar. ¿Que hago?

No estoy apuntado a ningún gimnasio con lo que no tengo la posibilidad de ir a gimnasio a intentar emular el entreno que haría en una pista de atletismo o en la calle pero en casa tengo una bicicleta estática para esos días especiales (los de frío y/o lluvia digo…)

Y es que cuando estás enfocado en una meta con un objetivo concreto pones todos los medios para llegar a ello, sin excusas, con soluciones.

Al fin y al cabo, un problema no es un problema. Si un problema no tiene solución no es un problema y si tiene solución tampoco es un problema.

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