Reflexiones de un runner novato: Renovación de zapatillas

Llega un momento en la vida del runner en el que se produce el incómodo momento:

Hay que cambiar de zapatillas.

Algo que de entrada parece fácil, te vas a la tienda y compras las que te gusten más. Pues no, error.

Ya la primera compra puede resultar difícil. Tipo de pisada, peso, amortiguación, ritmos… Pero siendo realistas normalmente el tipo de pisada es neutro (al menos en las primeras, luego ya ves si hay que corregir), el ritmo si acabas de empezar es lo menos importante, te basta con centrarte en el peso (el tuyo) y la amortiguación. En esa primer compra suele ser recomendable ir a un sitio especializado, pero en general te puedes comprar cualquier modelo que te encaje, porque el movimiento se demuestra andando y la idoneidad de una zapatilla corriendo. Te pueden hablar maravillas de un modelo, pero hasta que los ruedas…

Pero la segunda, amigo mío, la segunda… De entrada hay una gran pregunta: ¿Me ha funcionado bien la que he usado?

La respuesta fácil es que no, que te ha dado problemas. Entonces casi vuelves a la casilla de salida. Ya sabes algo más de tu pisada, posiblemente el peso haya bajado y sabes qué ritmo tienes, con lo que la elección, a pesar de poder ser incierta otra vez, puede ir mejor encaminada.

El problema es si las zapatillas que ya has rodado y a las que les has cogido cariño, te han funcionado bien. Empieza entonces una serie de dudas:

  • ¿Elijo el mismo modelo? Cosa complicada, porque las marcas cambian de versión para un modelo cada  año (o menos) y la zapatilla X12 puede ser que no sea igual a la x11 que tan buenos resultados te ha dado. Además, quizá ha cambiado algo de tu forma de correr y ese modelo ya no te vale.
  • ¿Elijo la misma marca? Si en modelos hay diferencias, entre zapas de la misma marca no te quiero contar. Y volvemos a lo de antes, con la variedad que tiene cada marca, es un locurón.
  • Vale, pues cambio de marca. ¿Seguro? Vas a cambiar una marca que te ha funcionado bien por otra que no conoces y que igual te da problemas.

Y así amigos pasan los días, de web en web y de comparativa en comparativa, buscando la zapatilla ideal y el precio ideal también, claro. Si a eso le añades que puedes encontrar en la web versiones de la misma marca y modelo  de diferentes años que pueden cambiar mucho…

¡SOCORRO!

Finalmente (en mi caso) me he decidido a seguir con la misma marca y con otro modelo que parece que se adecúa más a mi manera de correr. Veremos qué sale.

 

Bombers 2018: primer test en carrera

Como algunos ya sabéis estoy preparando la Cursa de Bombers de este año para conseguir una marca concreta. Vamos, un SMART en toda regla.

El primer test en carrera fue el domingo pasado. Fue el 5k de la Màgic BDN en el que también lo definí como otro SMART. En concreto el objetivo era hacer 22′ o menos. Al ser una carrera mal medida (salían unos 400 metros de más) la marca final de la cursa saca un dato más alto que los deseados 22′ pero haciendo el cálculo de los 5k exactos el dato, siguiendo el mismo ritmo final, me salen 21’30”. Objetivo conseguido!

Las sensaciones finales fueron muy positivas. Bien de pulsaciones, cómodo en carrera aunque las piernas iban a tope. Ahí hay margen de mejora entrenando bien la técnica de carrera y los estiramientos (si, eso también forma parte del entreno aunque nos aborrezca).

Mañana me toca un relevo de la Maratón de equipos de Sant Joan Despí. 7k (somos un equipo de 6) que serán otro buen test de cara al objetivo final. Subo un par de kilómetros, intentaré mantener ese ritmo de 4’18”-4’20” min/km aunque puede que no sea fácil. Hoy está siendo un día lluvioso y siendo el circuito de mañana en un gran porcentaje por tierra y hierba esto se promete divertido. Como digo, un buen test tanto por subir un poco más de distancia y querer mantener el ritmo del fin de semana pasado y el plus de que el terreno estará mojado y calculo que con charcos y barro. Mola mola.

Semana de maratón, semana de “todo”

Mañana se celebra el maratón (si, un maratón es una celebración por todos los entrenos que te has marcado para llegar) de Barcelona. Ayer visité la feria del corredor ya que, aunque no corro, siempre me encuentro con amig@s y me gusta compartir con ell@s las últimas horas antes de las 8:30 del domingo (hora de salida).

En lo que llevo de semana vengo escuchando y viendo todo tipo de cosas y actitudes que, en mayor o menor medida, nos afectan a tod@s los que queremos imitar a Filípides. Esas cosas son:

  • Hoy me he levantado con un dolor en mitad de la pantorrilla izquierda (momentos en los que descubres que ahí hay un músculo o un hueso… o algo ya que duele).
  • ¿Habré entrenado suficiente? (Deberías pero ahora ya no hay vuelta atrás. O te quedas viendo los toros desde la barrera o te metes en el ruedo).
  • Te aseguras varias veces de que tengas todo. Ropa, geles, cargador de tu reloj, vaselina para los roces, etc… (Aquí a veces nos volvemos paranoicos revisando cada día que el gato no se haya llevado el calcetín izquierdo de nuestro par fetiche)
  • Miras alguna página o algún blog y concretamente un mensaje como este y iteras lo que escribo arriba.

 

Como ya os decía, el trabajo ya está hecho. No hay vuelta atrás. Para los que corréis éste domingo en Barcelona a las 8:30 comienza la hora de la verdad. No hay excusas, no hay nada que solucionar. Ahora solo queda descansar hoy y disfrutar mañana.

Y a nivel personal deseo que consigais vuestro objetivo, sea el que sea. Quiero que disfruteis del momento. Un maratón es algo increible, es un esfuerzo bastante importante y el premio lo vais a obtener mañana. Y es curioso, porque la carrera va a ser como los entrenos: la meta es solo eso, una meta pero donde realmente vas a disfrutar va a ser durante el recorrido. Lo que en la preparación de la maratón el premio es la carrera, en la carrera es la meta.

 

A por todas maratonian@s!

Una carrera perfecta

En 2017 dos amigos que tienen un nivel similar se pusieron como objetivo bajar de 3 horas en maratón. Partían de marcas personales de 3:09 y 3:08 respectivamente ambos con una larga experiencia. Dado que  me gustaba la compañía decidí realizar los entrenamientos con ellos y luego ya decidir que marca intentar.

Para aumentar las posibilidades de éxito buscamos una maratón que con la premisa de estar homologada fuese  lo más benévola posible en cuanto a recorrido, climatología y afluencia de corredores. Así las cosas planeamos el ataque a la marca en un pueblo italiano cerca de Bolonia, y la fecha mediados de octubre.

Tras pasar el verano entrenando,  con 1600 quilómetros en las piernas, y con el viaje planificado y pagado, a 3 semanas del día D la organización decide suspender la carrera aduciendo motivos económicos.

Con estoicidad, decidimos correr la carrera de casa, la maratón de Valencia, y alargamos la planificación un mes más, 400 quilómetros más. En ese lapso de tiempo uno de los compañeros se lesionó y tuvo que abandonar el proyecto, y el otro compañero y yo decidimos que iríamos juntos para 3:05.

La semana anterior, a 8 días del gran día, despues de un entrenamiento rutinario (si es que hay alguno que lo sea), mi músculo piramidal decidió que no corriésemos. El día siguiente tenía el último entrenamiento de calidad, 15 km a ritmo de maratón, y no lo pude finalizar.

Durante toda la semana dejé de correr, acudí a sesiones de masajes pero no había mucho que hacer en tan poco espacio de tiempo. El fisio me comentó que si corría lo más probable es que me rompiera a los pocos quilómetros, y que correr con dolor toda la carrera estaba asegurado,  por lo que su recomendación era que no participara.

Sois corredores/as como yo, así que ya sabéis que decidí. Eso sí, le dije a mis familiares que no valía la pena que se pegaran el madrugón, que las posibilidades de terminar eran escasísimas.

Y llegó el día de la carrera. Me levanto a las 5:30 y mientras me tomo el primer café me planteó el dilema de coger el coche y hacer los 100 quilómetros y pasar la mañana fuera de casa haciendo el paripé o si quedarme en casa. Decido acudir, ya que muchos compañeros corrían y al menos si me rompía podía animarles.

Cuando corres una maratón sabes que vas a sufrir en algún momento, pero yo ese día sabía que iba a tener dolor desde el minuto 1, y lo enfoqué de esa manera. Me puse los cascos, aunque nunca corro con música, le dije a mi compi que iba a ir a mi ritmo y empecé la carrera. Los primeros quilómetros los realizé lentos, hasta que me cogió el práctico de 3:15 que se ve que había salido detras de mí y seguí con el grupo que se montó en torno a él.

En el paso de media maratón decidí arriesgar y dejé la relativa comodidad de la grupeta y aceleré progresivamente. Terminé con un tiempo de 3:12, y ha sido, de lejos la mejor carrera de mi vida. He corrido carreras más rápidas, más lentas, pero nunca había sentido una simbiosis igual de cuerpo y mente.

Eso sí, después estuve 3 semanas sin poder correr por lesión, pero valió la pena levantarse ese día para salir a correr.

No hay problemas: no existen o hay soluciones.

Ésta semana ha sido un tanto complicada a nivel meteorológico en la zona en la que vivo con lo que tenia dos opciones: no hacer el entreno o adaptarlo. ¿Cual creéis que opción escogí?

 

Pues la segunda. ¿Y como lo hice? Debido al frío, la lluvia, la nieve, etc… se hacía complicado salir ni siquiera a la calle. Llegamos a temperaturas bastante bajas para lo que estamos habituados en la zona. Y eso, cuando se trata de salir a la calle, “no mola”. Si con el simple hecho de ir caminando ya tienes el riesgo de coger un resfriado o algo peor imaginaos cuando estás entrenando para un objetivo concreto (menos de 45′ en la Cursa de Bombers). Varios días o una semana de parón total. Vamos, que no me la juego. Pero quiero entrenar. ¿Que hago?

No estoy apuntado a ningún gimnasio con lo que no tengo la posibilidad de ir a gimnasio a intentar emular el entreno que haría en una pista de atletismo o en la calle pero en casa tengo una bicicleta estática para esos días especiales (los de frío y/o lluvia digo…)

Y es que cuando estás enfocado en una meta con un objetivo concreto pones todos los medios para llegar a ello, sin excusas, con soluciones.

Al fin y al cabo, un problema no es un problema. Si un problema no tiene solución no es un problema y si tiene solución tampoco es un problema.