El correr como mi piedra angular

Llega un punto que el correr (y el deporte en general) te genera bastantes satisfacciones. Por una parte te hace sentir fuerte, pleno y por otra parte el cuerpo libera endorfinas que te hacen sentir en bienestar.

En mi caso, el correr se ha convertido en mi piedra angular, en el catalizador principal de mi vida. Si recordamos el catalizador es aquel componente del coche que, básicamente, se encarga de recoger de los humos nocivos que genera un motor y expulsarlo un poco más limpios. En mi caso, el correr, recoge todas mis preocupaciones y a base de zancadas, respiraciones y latidos más o menos intensos, los limpia y me lleva a una situación de paz y energía.

 

¿Y porque digo que se ha convertido en mi piedra angular?

Un poco por querer aprovechar el sol, un poco por querer ir a mi rollo en los entrenos comencé a salir a correr al mediodía (siempre lo había hecho de tardes después de trabajar menos en fin de semana o fiesta). Me di cuenta que solo salia a correr en momentos en los que no había sol cuando me era imposible salir en otro momento y que cuando hacía un día soleado lo primero que estaba buscando era calzarme las zapatillas. Vamos, que en el fondo yo pensaba: “salgo a correr pero menudo fastidio salir de noche”.

No recuerdo exactamente como fue pero presupongo que un mediodía decidí salir a trotar. Cuando llegué a casa, me duché, almorcé, hice una siesta, me tomé un café y a seguir trabajando. Esto si lo recuerdo porque es el patrón que voy siguiendo.

Pues bien, iban pasando los primeros días con este patrón y me daba cuenta que a cada día que pasaba la productividad en mis tardes se había disparado. Ahora con este patrón (entreno, ducha, almorzar, descansar) me siento como si me hubiese acabado de despertar, como si hubiese hecho un “reset” y tenga dos días en uno. Quizás no todo es el entreno, sino todas las cuatro actividades conjuntas, pero el entreno es la piedra angular de todo ello. Recuerdo tardes, anteriormente a seguir este patrón, en las que era un autentico zombi, incapaz de acometer cualquier trabajo que requiriese un mínimo de concentración.

 

En un principio solo quise integrar rodajes o series más o menos cortas pero ahora ya adapto mis entrenos y mi jornada para que el entreno sea esa actividad que haga en el mediodía. Se ha convertido en un (buen) hábito que quiero mantener por mucho tiempo.

En otro post os hablaré de como estructuro el día. Y es que muchos cambios en mi vida han venido por este hábito de correr (ya te lo dije, piedra angular)

Hasta el sábado que viene!

 

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