Una de pioneras

Todos sabemos quien fue Martin Luther King y que representó en la lucha por los derechos civiles, pero no todo el mundo sabe quien fue Rosa Parks.

En 1955 Rosa Parks, una mujer de 42 años negra (huyamos de usar el eufemismo de color, ¿O acaso los demás son transparentes?), fue encarcelada por perturbar el orden. En aquella época, cuando un negro cogía un autobús público, debía pagar el billete al conductor, para posteriormente bajar y volver a subir por la puerta trasera, ya que los negros debían sentarse en la parte trasera y no tenían derecho a pasar por delante de la población blanca con ese fin (“los transparentes”). Existía una línea que delimitaba la zona blanca de la negra, los asientos de la mitad podían ser usados por los negros en caso de estar libres.

Pues bien, el delito de Rosa Parks fue no ceder uno de esos asientos a un hombre blanco que acababa de subir al autobús, los otros 3 negros que estaban sentados con Rosa Parks cedieron inmediatamente su asiento.

Hoy en día, cuando salimos a entrenar o participamos en una carrera a pie, vemos a muchas mujeres y no nos extrañamos. De hecho en la última maratón de Boston, había una mujer por cada hombre que la disputó, y la paridad tantas veces reclamada en tantos ámbitos y colectivos como la política, o en mundo empresarial, ciertamente se consigue en el mundo del deporte.

En la última maratón de Boston, y con el dorsal 261 participó Katherine Switzer. Esta mujer ya corrió la maratón en 1967, cuando tenía 20 años, y también llevaba el mismo número en su dorsal, pero las circunstancias fueron diferentes.

En 1967 las mujeres tenían vetado participar en maratones, pero dado que no se pedía indicar el género cuando se formalizaba la inscripción, Katherine se inscribió bajo las siglas K.V Switzer. Mientras calentaban, todo el mundo se pensaba que estaba acompañando a algún corredor masculino. Cuando se quitó la ropa de calentamiento y se dieron cuenta que quería tomar la salida, los fotógrafos y el público se reían, pero el resto de corredores aplaudía.

El director de carrera la empujó enrabietado exigiéndole que saliese de su carrera, y le devolviese el dorsal. Katherine terminó aquella carrera, y cuando algunos años después ya se permitía la participación femenina, llegó a obtener un segundo puesto de la clasificación y ganó la ilustre y mediática maratón de Nueva York.

En uno de los entrenamientos previos a aquella primera maratón, su entrenador, que tampoco las tenía todas consigo, le dijo que si quería correr la maratón debería demostrarle primero que era capaz de correr una maratón. El rodaje de ese día de entrenamiento fue de 50 quilómetros.

Katherine acabó la prueba en poco más de 4 horas, pero la descalificaros esgrimiendo 4 motivos:

  • Ser mujer
  • Competir con hombres
  • Correr una distancia prohibida para las mujeres
  • Correr siendo mujer y no ir acompañada

En esta última última edición, Katherine Switzer con 70 años volvió a correr en Boston, una bonita historia.

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